· La Guía para llevar a cabo planes de descarbonización se ha desarrollado dentro del proyecto europeo de INTERREG ADAPT Clima CENCYL.
· Supone un avance en el plan de acción de la Misión climática de Valladolid, ciudad cero emisiones en 2030, para cumplir con los objetivos que marca la normativa nacional y europea.
El Ayuntamiento de Valladolid ha publicado un manual práctico para empresas que lleva por título 'Guía metodológica para la ejecución de planes de descarbonización en el sector empresarial' y que implica un avance para lograr los objetivos de la misión climática de la ciudad y su plan de acción que refuerza la colaboración público-privada. La publicación, de unas 40 páginas, compila en su capítulo 3 los pasos para poner en marcha un plan de descarbonización.
Además, contar con esta guía es un paso adelante compartido con la Red de Ciudades Cencyl, a la que el Ayuntamiento de Valladolid se unió en 2013. Una alianza de municipios que impulsa la colaboración transfronteriza en España y Portugal para caminar juntos en el crecimiento urbano económico y sostenible.
El objetivo de la Guía es dar apoyo y orientación a las empresas interesadas en la adopción de medidas para mitigar su impacto ambiental, reducir sus consumos energéticos y hacer un uso sostenible de los recursos. Todo ello con el objeto de contribuir al cumplimiento de los objetivos climáticos y fomentar su resiliencia y competitividad.
Hay que tener en cuenta que el Pacto Verde europeo de 2019 se comprometía a que la UE fuera climáticamente neutra en 2050 y que la Ley Europea del Clima de 2021 implica que este objetivo sea una obligación jurídica, con metas y mecanismos de evaluación cada cinco años.
El tejido empresarial local juega un papel clave en reducción de emisiones, competitividad y adaptación, de ahí que el Ayuntamiento de Valladolid, a través de La Agencia de Innovación y Desarrollo Económico, IdeVa, genere este tipo de herramientas prácticas para impulsar y coordinar la Misión Valladolid, tanto de mitigación como de adaptación al cambio climático.
Una hoja de ruta sencilla
De manera sencilla y clara, la Guía marca la ruta para que las empresas puedan construir su plan de descarbonización a partir de un cálculo inicial de la huella de carbono, es decir, de la cantidad total de gases de efecto invernadero que genera en toneladas de CO2 equivalente.
Hay tres tipos de emisiones: las directas que la empresa libera o genera por la quema de combustibles; las indirectas, por la energía que compra y las que generan los viajes o desplazamientos de trabajadores, los proveedores o los residuos.
Tras la medición, que puede realizarse con herramientas gratuitas como la calculadora del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, resulta fundamental identificar los puntos críticos, que dependerán en gran medida de la actividad de la organización, para así priorizar los ámbitos de actuación. Cabe destacar, en este sentido, que la mayoría de las organizaciones se centran en reducir sus emisiones en torno a las operaciones que genera su actividad y a las derivadas del consumo de energía: electricidad, calor y vapor.
Una vez definidos los aspectos de mejora, la Guía da un paso más e invita a fijar objetivos claros, medibles y con fecha para reducir el impacto medioambiental; junto a ello, se propone la identificación de acciones concretas que se llevarán a cabo para lograrlo, valorando cada una de ellas, teniendo en cuenta las distintas líneas de ayudas existentes para afrontar esa transición.
Seguimiento y evaluación
Para garantizar el mejor resultado es fundamental que cada medida tenga asignado un responsable, un indicador y un plazo. De este modo, es necesario que el plan recoja una serie de métricas que permitan realizar un análisis de la evaluación de las emisiones, así como de su propio grado de implantación.
Asimismo, la Guía recomienda realizar un seguimiento continuo con el fin de poder corregir desviaciones de los objetivos propuestos.
