Juan Carlos Margarida, decano-presidente de ECOVA y presidente del jurado de los Premios IdeVa, nos comenta en esta entrevista algunas claves para abordar el talento
El decano-presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora (Ecova), miembro del Consejo Social de Valladolid y profesor de la UVa, Juan Carlos de Margarida, figura al frente del jurado de los Premios IdeVa: Innovación, Creatividad y Talento, convocados por el Ayuntamiento a través de la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico.
Comparte el cometido de elegir entre las mejores propuestas innovadoras presentadas con representantes de la Fundación Cotec, Iberaval, Escuela Superior de Diseño, Amadix, CEOE, Cámara de Comercio, Fundación Rafael del Pino, Fundación Universidad de Valladolid, Universidad Europea Miguel de Cervantes, Michelin y TEDx Ambassador e IdeVa. De su fallo saldrán los elegidos en las modalidades de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Pymes y Start-Ups Tecnológicas e IA; Bienestar Social, Salud y Silver Economy; Sector Estratégico de Automoción; Sector Estratégico de Agroalimentación, y Creatividad Artística. Presentarán, además, candidaturas a la distinción honorífica del Reconocimiento Internacional a la Excelencia Vallisoletana.
¿En qué contexto nacen los Premios IdeVa? ¿Valladolid puede presumir de innovación, creatividad y talento?
Los Premios IdeVa nacen con la idea de reconocer algo que muchas veces ya está ocurriendo en nuestra ciudad, pero que no siempre tiene la visibilidad que merece: hay empresas, profesionales, emprendedores, investigadores y creadores que están haciendo cosas muy interesantes y que aportan valor a Valladolid.
Valladolid tiene una tradición industrial muy importante, pero también cuenta con universidades, centros de conocimiento, pequeñas y medianas empresas, proyectos tecnológicos y un tejido cultural con mucha capacidad. Por eso, sí podemos decir que hay innovación, creatividad y talento. El reto está en conseguir que ese talento tenga oportunidades aquí, que pueda desarrollar sus proyectos, crecer y encontrar razones para quedarse en Valladolid.
Estos premios también sirven para mostrar a la sociedad ejemplos concretos de innovación. A veces pensamos que innovar es únicamente desarrollar una tecnología muy avanzada, y no es así. También es innovar mejorar un proceso, prestar un servicio de una manera diferente, reducir el impacto ambiental,
encontrar una nueva solución social o crear una propuesta cultural con capacidad de generar actividad económica.
¿Qué papel desempeña la colaboración público-privada en los avances de la economía local?
Tiene un papel muy importante porque hoy los grandes retos económicos difícilmente pueden afrontarse desde un solo ámbito. La Administración puede facilitar recursos, poner en marcha programas de apoyo, impulsar espacios de colaboración y crear unas condiciones favorables para que las empresas puedan desarrollarse. Pero son las empresas, los profesionales, las universidades y los centros tecnológicos quienes muchas veces convierten las ideas en proyectos concretos, empleo y actividad económica.
Cuando existe una buena colaboración entre lo público y lo privado, se aprovechan mejor los recursos y se pueden abordar con más garantías cuestiones como la digitalización, la transición energética, la formación de trabajadores o la incorporación de nuevas tecnologías.
Además, este tipo de colaboración resulta especialmente útil para las pequeñas empresas, que no siempre disponen de los mismos recursos que una gran compañía. Poder acceder a conocimiento, asesoramiento, financiación o redes de colaboración puede marcar una diferencia importante a la hora de poner en marcha un proyecto innovador.
¿El apoyo institucional, con iniciativas como estos premios, supone una ayuda significativa, especialmente para pymes, para afrontar inversiones en innovación?
Sí, porque para una pyme innovar supone muchas veces asumir un esfuerzo económico importante y también un riesgo. Una gran empresa puede tener departamentos propios de innovación o más capacidad financiera, mientras que una pequeña empresa tiene que compatibilizar ese esfuerzo con su actividad diaria.
Por eso, cualquier apoyo que facilite el acceso a financiación, asesoramiento, formación o visibilidad puede ser de gran utilidad. Los premios, por sí solos, no resuelven todas las necesidades de una empresa, pero sí pueden servir como un impulso, como un reconocimiento y también como una forma de abrir puertas a nuevas colaboraciones.
Además, el respaldo institucional transmite un mensaje importante: innovar merece la pena y hay una apuesta por quienes intentan hacer las cosas de una manera diferente, mejorar sus productos o servicios y crear nuevas oportunidades económicas.
El medio ambiente, las pymes y ‘start-ups’, bienestar social, automoción, agroalimentación y creatividad artística son las áreas cubiertas por los Premios IdeVa. ¿Qué relevancia tienen en la innovación y en el tejido económico de Valladolid?
Son sectores muy distintos, pero juntos ofrecen una imagen bastante completa de lo que es hoy la economía de Valladolid y de hacia dónde puede avanzar en los próximos años.
La automoción y la agroalimentación tienen un peso muy importante en nuestro entorno y generan mucha actividad económica y empleo. Pero al mismo tiempo están viviendo una profunda transformación y necesitan incorporar nuevas tecnologías, procesos más sostenibles y nuevas formas de producir.
Las pymes y las startups son también fundamentales porque aportan agilidad, nuevas ideas y capacidad para explorar mercados diferentes. Muchas innovaciones nacen precisamente en empresas pequeñas que detectan una necesidad y buscan una solución de una manera rápida y creativa.
El medio ambiente y el bienestar social responden a retos que afectan directamente a la vida cotidiana de las personas, como la sostenibilidad, el envejecimiento de la población, la eficiencia energética o la mejora de los servicios.
Y la creatividad artística también tiene un papel económico. La cultura, el diseño, el audiovisual o las artes escénicas generan empleo, atraen talento y contribuyen a construir una ciudad más dinámica y atractiva.
En definitiva, la innovación no pertenece únicamente al mundo de la tecnología. Puede aparecer en una fábrica, en una empresa agroalimentaria, en un proyecto social, en una startup o en una iniciativa cultural.
¿Cuáles son los desafíos de futuro para estos sectores en un panorama afectado por conflictos internacionales?
Vivimos en un contexto de mayor incertidumbre y eso afecta también a las empresas de Valladolid. Los conflictos internacionales, las tensiones comerciales o los problemas en las cadenas de suministro pueden traducirse en aumentos del precio de la energía, dificultades para conseguir determinadas materias primas o componentes y cambios en los mercados de exportación.
Por eso, uno de los principales retos será conseguir empresas más preparadas para adaptarse a los cambios. Esto implica diversificar proveedores y mercados, invertir en tecnología, mejorar la eficiencia y reducir dependencias excesivas.
También será fundamental contar con profesionales cualificados. En muchos sectores ya existe una fuerte competencia por atraer determinados perfiles
técnicos y especializados, por lo que retener talento será una cuestión cada vez más importante.
Otro desafío será seguir avanzando en sostenibilidad sin perder competitividad. La transición energética y medioambiental exige inversiones, pero también puede abrir nuevas oportunidades para las empresas que sepan anticiparse.
En momentos de incertidumbre, disponer de un tejido económico variado, innovador y con capacidad de adaptación es una de las mejores garantías para afrontar los cambios.
El jurado será quien proponga y elija las candidaturas al Reconocimiento Internacional a la Excelencia Vallisoletana. ¿Augura muchos aspirantes entre empresas o personas vinculadas a Valladolid que hayan alcanzado logros destacados en mercados globales?
Valladolid cuenta con empresas y profesionales que han conseguido una importante presencia fuera de nuestro territorio y que trabajan en mercados internacionales en ámbitos muy diferentes. Hay ejemplos destacados en la industria, la automoción, la alimentación, la tecnología, la investigación, el deporte o la cultura.
Por eso, seguramente habrá perfiles con méritos suficientes para ser considerados. Pero más que hablar del número de posibles candidatos, creo que lo importante es el significado de este reconocimiento.
Se trata de poner en valor a personas y organizaciones vinculadas a Valladolid que han sido capaces de desarrollar proyectos con impacto más allá de nuestras fronteras. Ese tipo de trayectorias también ayuda a proyectar una imagen de Valladolid como una ciudad capaz de generar talento, conocimiento y empresas competitivas.
Además, esos referentes pueden ser importantes para los jóvenes, los emprendedores y las empresas que están empezando. Demuestran que desde Valladolid es posible desarrollar proyectos con ambición internacional y competir en mercados globales.